Sentarse: una acción impropia del ser humano - Vibra Entrenamiento Personal
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Sentarse: una acción impropia del ser humano

La silla surge en la era moderna como un sitio cómodo dónde los trabajadores de las fábricas podrían desarrollar, de forma más cómoda, su labor. A lo largo de los años esta costumbre ha evolucionado y, hoy por hoy, podemos decir que pasamos media vida sentados.

Analicemos un día cualquiera en una gran urbe del mundo moderno. Tras 7-8 horas de sueño, una persona se levanta, desayuna y coge su coche, dónde pasará hasta 1 hora sentado, para llegar a su trabajo, dónde volverá a sentarse, para pasar entre 6-8 horas más.

Tras terminar el trabajo se levanta, por fin, para, al cabo de unos minutos, volver a sentarse de camino a casa. De nuevo, en torno a 1 hora.

Por fin se ha terminado la jornada laboral, ¿y qué hacemos? Cenar y sentarnos en el sofá para finalmente irnos a dormir y repetir toda esta secuencia al día siguiente.

Como vemos, la posición sentada tiene una gran influencia en la vida de las personas. Esta influencia es mayor en aquellos países con un mayor desarrollo, dónde la forma de vida se ha facilitado en mayor medida y, en consonancia, los trabajos buscan la comodidad del empleado para sacar de él el mayor rendimiento posible.

Sin embargo, esta relativa comodidad choca con la influencia que tiene esta posición en la salud.

Lo primero, y más fácilmente observable, cuando nos sentamos es nuestro cambio de postura y, por tanto, de las diferentes posiciones de cada una de nuestras articulaciones. Dos de las articulaciones que más se modifican son: la cadera y la columna.

Cuando la cadera se flexiona durante largos periodos de tiempo, se provoca que los encargados de su extensión empiecen a olvidar como se hacía este movimiento. Hablamos en este punto de los glúteos y de lo que se conoce como “glúteos dormidos” (dificultad para activarse en los movimientos del día a día y en muchos ejercicios atléticos).

Otra zona que se ve repercutida por esta posición es la columna vertebral. Cuando nos encontramos erguidos, nuestra columna no es recta, sino que, si la vemos desde una lateral presenta una serie de curvas con unas funciones de suma importancia para los movimientos humanos. Cuando nos sentamos todas estas curvas se modifican perdiendo por tanto, todas las aportaciones que estas hacían y pudiendo, potencialmente, dañar la salud del individuo.

Si nos fijamos en lo que ocurre en nuestra zona cervical cuando nos encontramos sentados vemos que la cabeza se adelanta, lo cual generará tensiones traducidas en molestias y riesgo de posible lesión en un futuro.

De esta manera cada zona muscular cogerá su nuevo rol y se olvidará del anterior, contribuyendo a la formación de una nueva posición caracterizada por la aparición de chepa y una exacerbación de la curva de la zona cervical y lumbar, lo que muy probablemente nos conducirá a padecer dolores de espalda.

Parece por tanto que, a nivel articular, permanecer durante largos periodos de tiempo sentado en una silla, no es lo mejor. A parte de todos estos inconvenientes, la inactividad que conlleva tiene otros muchos problemas asociados.

Sin embargo, en muchas ocasiones, no podemos evitar esta posición, en ese caso, incorpora estrategias como levantarte cada cierto tiempo, mover sus articulaciones, activar tu glúteo y, en cuanto puedas realizar ejercicios de movilidad para compensar y reducir, en la mayor parte posible, todos estos inconvenientes.

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