DOLOR LUMBAR - Vibra Entrenamiento Personal
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DOLOR LUMBAR

Es muy probable que todos aquellos que leáis este post hayáis tenido, tenéis o vayáis a tener dolor lumbar alguna vez en vuestra vida. La preguntas que podemos hacernos al respecto pueden ser:

  • ¿Es preocupante?
  • ¿Cómo puedo curarlo?
  • ¿Cómo puedo evitarlo?

A lo largo del post se intentará responder de la forma más precisa posible a estas tres preguntas.

¿Es preocupante?

La mayoría de las veces las causas del dolor lumbar son desconocidas y se pasan al poco tiempo. Si se cronifica es tentador acudir al médico y realizar radiografías, resonancias y demás pruebas que, a día de hoy, no se tiene una idea muy certera de cómo estas pueden ayudar a solucionar el problema en cuestión.

Pongámonos en un caso desfavorable, acudimos al médico, nos realizan las pruebas pertinentes y nos descubren una hernia entre la vertebra L3 y L4. La frase que el médico pronunciará después de este hallazago probablemente sea: “Hemos encontrado la causa de su dolor, tiene una hernia en la columna, absténgase de cualquier movimiento que pueda implicar tensión en la parte superior del cuerpo, eso por supuesto, implica levantar peso”. Esta recomendación es, por supuesto, para toda la vida.

La segunda pregunta a la que poca gente llega es ¿tenemos que hacer caso a esa recomendación o tenemos que pedir una segunda opinión de un verdadero especialista en el tema? Os recomiendo que os decantéis por la segunda opción.

Hasta ahora, la ciencia ha mostrado que la presencia de una hernia no tiene por qué ir asociada a la experimentación de dolor, de hecho muchas personas que no tienen dolor de espalda si tienen una o más hernias en su columna.

Otro escenario más desconcertante sería ir al médico, realizar las pruebas que correspondan y no encontrar ningún indicio ni causa del dolor. Entonces la conversación sería como sigue:

Medico: No hemos encontrado nada extraño en su columna, de hecho, está en perfectas condiciones.

Paciente: Pero, pero… me duele…

Médico: Descanse y tómese un ibuprofeno cada 8 horas y se le pasará.

Pero, ¿esto es así? ¿tomar un ibuprofeno va a tener el efecto deseado? Pues parece que no. Es cierto que alivian el dolor a corto plazo, pero no tienen efecto una vez fuera de este. Además hay que tener en cuenta los posibles riesgos que conllevan este tipo de medicamentos.

Entonces, ¿Cómo puedo curarlo?

Frente a lo que muchos, incluido el médico pueda pensar, el ejercicio es una de las armas potentes con las que podemos contar a día de hoy para solucionar este problema.

Cómo muchos no se lo creerán (de nuevo puedo volver a incluir al doctor de toda la vida) voy a proceder a explicar el por qué de tal afirmación.

Para empezar, con el ejercicio se adquiere control motor, es decir, consciencia para poner en funcionamiento los músculos adecuados en el momento en qué se necesite. En este sentido, una vez que tengamos esa consciencia, los músculos que activemos soportarán gran parte de la carga que antes iba directa a la espalda.

Por otra parte, el fortalecimiento de estos músculos hará que podamos soportar más carga, así ante los desafíos de la vida diaria, nuestro cuerpo (tanto regiones musculares como estructuras óseas y ligamentosas) estará mejor preparado.

Además con el ejercicio, especialmente el de carácter aeróbico se aumenta el flujo de sangre que va a la zona afectada, ayudando de esta manera a acelerar la recuperación.

Si bien es cierto que el ejercicio tiene beneficios, es también verdad que tiene riesgos. No todo tipo de ejercicios son para todo el mundo y menos si se tienen patologías o dolores. Por ello, es muy importante ponernos en manos de especialistas en ejercicio físico que, con la información de la condición del sujeto, puedan diseñar programas individuales y exclusivos para sus características personales y, este caso, también patológicas.

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